El tratamiento depende de la causa y la gravedad. Puede incluir antibióticos, medicación inmunosupresora, suplementos de hierro, tratamiento de enfermedades crónicas o transfusiones en casos graves. No debe tratarse en casa sin diagnóstico veterinario.
Preguntas frecuentes sobre gatos
Respuestas prácticas a preguntas frecuentes sobre el cuidado de los gatos.
La anemia puede deberse a pérdida de sangre, destrucción de glóbulos rojos o falta de producción en la médula ósea. Entre las causas posibles están infecciones, virus como FeLV o FIV, enfermedad renal crónica, intoxicaciones, trastornos inmunomediados o hemorragias internas.
Puede serlo. Debes acudir de inmediato al veterinario si tu gato está muy débil, colapsa, respira rápido en reposo, tiene encías muy pálidas o amarillas, sangra, no come o empeora de forma repentina.
Puedes sospechar anemia si notas encías pálidas o blanquecinas, cansancio marcado, debilidad, respiración rápida, pérdida de apetito o menor actividad de lo habitual. Aun así, la confirmación siempre requiere un análisis de sangre realizado por el veterinario.
Debes consultar sin esperar si respira con dificultad, abre la boca para respirar, deja de comer, está muy decaído, tiene secreción espesa o con sangre, o si es un gatito, un gato mayor o tiene enfermedades previas.
Puedes mantenerlo en un lugar cálido y tranquilo, limpiar suavemente nariz y ojos, ofrecer comida húmeda con olor intenso, aumentar la humedad ambiental y separarlo de otros gatos si conviven. No le des medicamentos humanos sin indicación veterinaria.
Las causas más comunes son infecciones respiratorias felinas como el herpesvirus felino y el calicivirus. También pueden influir infecciones bacterianas secundarias, alergias, asma felina u otros problemas nasales.
No suele ocurrir. Los virus habituales del resfriado humano son específicos de las personas y normalmente no infectan a los gatos. Si tu gato estornuda o tiene mocos, es más probable que tenga una infección respiratoria felina.
Debes acudir sin demora si notas sed y orina muy aumentadas durante varios días, adelgazamiento con mucho apetito, decaimiento o debilidad, o si hay vómitos y falta de apetito en un gato con diagnóstico previo de diabetes. Ante cualquier duda, una revisión temprana es mejor que esperar a que el cuadro avance.
Aunque el gato consuma alimentos, sus células no pueden aprovechar la glucosa por la falta de acción de la insulina. El cuerpo, al no recibir energía, aumenta el apetito y empieza a usar las reservas de grasa y músculo, lo que provoca una pérdida de peso progresiva.