Debes preocuparte si hay sangre, bilis intensa, olor fecal, decaimiento, dolor abdominal, vómitos durante más de 24 horas, rechazo de comida o sospecha de ingestión de tóxicos. En esos casos, contacta al veterinario cuanto antes.
Preguntas frecuentes sobre gatos
Respuestas prácticas a preguntas frecuentes sobre el cuidado de los gatos.
Sí, es una causa común, especialmente en gatos de pelo largo o que se acicalan mucho. Si las arcadas son frecuentes, cepíllalo con regularidad y consulta al veterinario si el problema persiste.
La caída ocasional de algún bigote es normal y vuelve a crecer. Sin embargo, si la pérdida es abundante, hay bigotes quebradizos o zonas peladas, conviene consultar al veterinario para descartar problemas de piel, estrés o deficiencias nutricionales. Nunca se deben cortar los bigotes.
Los bigotes relajados y hacia los lados indican calma y comodidad. Cuando están hacia adelante, reflejan interés o curiosidad. Si están pegados a la cara y rígidos, suelen ser señal de miedo, defensa o malestar. Es importante leerlos junto con orejas, cola y pupilas.
Además del hocico (unos 24 bigotes simétricos), los gatos tienen vibrisas encima de los ojos, en la mandíbula y mejillas, y también en las patas delanteras. Cada zona cumple una función específica: proteger los ojos, detectar objetos cercanos al rostro o ayudar a cazar.
Los bigotes tienen folículos mucho más profundos que el pelaje normal y están conectados a numerosas terminales nerviosas y propioceptores en la punta. Esto les permite detectar cambios mínimos de presión, contacto y movimiento del aire, funcionando como un sentido adicional.
Si el picor es intenso y persistente, hay mal olor evidente en orejas o patas, cambios de comportamiento (irritabilidad, sacudidas constantes), síntomas generales como pérdida de apetito o fiebre, o si las infecciones se repiten con frecuencia.
Ambos producen picor y suciedad oscura, pero los ácaros dejan un material parecido a posos de café, mientras que la cera por hongos es más grasa, a veces con olor dulzón o agrio. Solo el veterinario puede diferenciarlos con seguridad mediante microscopio.
En orejas: cera oscura o negra, mal olor, sacudidas de cabeza y sensibilidad al tacto. En patas: almohadillas enrojecidas, lamido excesivo, residuo marrón en los pliegues de las uñas y picor constante que no mejora con tratamientos antialérgicos.
No es un contagio externo, sino un sobrecrecimiento de levaduras que ya viven en su organismo, como Malassezia en piel y oídos. Ocurre cuando la barrera cutánea se daña por alergias, traumatismos, otras infecciones o enfermedades que bajan las defensas.